Lo crean o no los éxitos deportivos del mes me han mantenido apartada de mi rincón. Es momento de retomar asuntos importantes. Lo primero es lo primero, y el primero es el Barcelona. La envidia se ha apoderado de Madrid, y no es sana, es envidia de la mala, de la que duele y escuece. En Concha Espina se mira de reojo a la Ciudad Condal. Y no para evitar ver las lágrimas de alegría, sino para intentan copiar el modelo triunfante.
El Barcelona se ha paseado por España y por Europa. Ha sido un caballero andante con jinetes de lujo. Desde Puyol (porque Valdés ha sido el Sáncho Panza de este Quijote) hasta Etoo pasando por todos y cada uno de los pupilos de Rijkaard. Mientras que en el resto de equipos se piensa en futuro, destituciones, galácticos y demás menesteres, en Barcelona se han dedicado a jugar al fútbol y a crear espectáculo.
Cuando escuches que la paciencia es la madre de la ciencia, no te tapes los oídos. Es una verdad como la Sagrada Familia. Laporta aguantó el tirón el año pasado, cuando el Barcelona no ganaba, no empataba, no entretenía, no ilusionaba...Y le salió bien.
Lo único malo de este Barça campeón está del palco para arriba, en las oficinas. Los secuaces de Laporta siguen politizando algo tan bonito como el juego del Barcelona. Con Rosell estas cosas se tapaban...ahora anda suelto...y libre...pero FP ya abandonó la nave.
6.5.06
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