8.4.06

La casa por el tejado

Desde la capital se ve con envidia. Pero no envidia por el éxito de la temporada que está haciendo el Barça, sino envidia por la cordura y el silencio con el que se está llevando ese éxito.
La era galáctica ha terminado como un cohete estrellado contra su propia nariz. Florentino quiso ser el dueño de la NASA, pero no contó con el ego de sus pilotos. Y ahora así les luce el pelo. El fracaso duele más cuando ves que al vecino con el que rivalizas las cosas le salen a la carta.
Afortunadamente, esto se termina. En el Mundial veremos a esos pilotos que antaño recogían medallas, arrastarse por los campos teutones. Y luego, en agosto, viviremos un intento de resurrección. Con Fernando Martín, con Carlos Sáinz o con Juanito Navarro, la casa tardará en pintarse de color esperanza más de una temporada.

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