Parecía estar escrito. Final del Campeonato del Mundo, último partido como profesional. ¿Dónde mejor poder resarcirse del motivo que le llevó a la retirada?Iba a callar a todas aquellas vocas que le llamaron viejo, que le dijeron que se arrastraba por el campo.Marcó el primer gol del partido, un penalti tirado como sólo él sabía hacerlo. Prórroga, con empate a uno. Un partido digno de una Final de un Mundial.Zidane iba a decir su adiós con una Copa del Mundo en la mano. Estoy segura de que si hubera seguido en el campo, hubiera sonado la Marseillesa. Pero tuvo que salir el otro Zidane. El jugador que se calienta sin apenas motivos. Cabezazo a Materazzi provocado por insultos....qué mas da. Zidane era el mejor. El Balón de oro del Mundial tenía su nombre grabado. Se lo lleva, pero ahora ya no es justo.
Un Balón de Oro tiene que ser el mejor en todos los aspectos. El mejor en el campo, y también fuera. Un país agradeciéndole que hubiera regresedo con los bleu para ganar otro Mundial. La Generación 98 se merecía estar ahí, pero Zidane acabó con esas ilusiones. Su expulsión mermó al equipo, le dejó huérfano de clase, y viudo de pasión. Francia se quedó en nada. Y ya saben, Italia y los penaltis tienen un romance.
1 comentario:
fue una autentica pena que acabara su carrera como profesional de la manera en que le hizo, pero bueno, cuando a uno se le cruzan los cables....
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