
En el derbi menos derbi de los últimos años, el Atleti fue la mejor amiga. Cuando el lunes se desató la tormenta, en la rivera del Manzanares empezaron a temerse lo peor. Y es que el Atleti el sábado fue más pupas que nunca. Se portó como la mejor amiga, la que pone el hombro para que llores sin importarle terminar llorando ella. Vamos, que no puso freno a las dos embestidas del Madrid. Cassano tuvo su primera (y quien sabe si única) tarde de gloria en el Santiago Bernabéu. Un gol y medio, y dedicatoria al ex.
El derbi no tuvo más historia. Aquellos partidos de los noventa en los que la rivalidad se podía oler en los partidos, en la que veíamos en directo las partidas de mus o de parchis de los presidentes, y la tele de Madrid ponía y reponía partidos de las épocas doradas de los dos...eran otros tiempos.
El sábado estábamos más pendientes de contar (con los dedos de las manos) las 44 personas que se dieron cita en la "multitudinaria" concentración "pro-FP". Cuatro peñas que desaparecieron en cuanto se abrieron las puertas. Sin historia.
Como sin historia pasará este partido a la posteridad. El Atleti llegaba como un ciclón y se quedó en una corriente de verano. El Madrid llegaba hundido moralmente, con Ronaldo en la grada "reflexionando" y con el espííritu de Florentino aún caliente. Ganó igual que pudo perder. Después, mucho silencio e indiferencia. Silencio en la zona mixta, donde por no gestarse, no se gestó ni un chisme. Indiferencia, en la grada, donde no se escuchó nada, ni silencio, ni pitos, ni quejas, ni nada....el socio estaba helado.
Quien si habló fue Fernando Martín. En dos años nunca he visto pasar a Florentino por el mismo sitio que los jugadores. Bajó al vestuario, y bajó a la Tierra. Habló con todos los periodistas, y a todos les dijo lo mismo: "Ganamos al Bolonia, al Atleti, al Fuenla, y ahora vamos a por los ingleses". Yo dije, cambio de talante....lo mantengo.
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