9.2.06

Juego, set y final

Después de lo de anoche, es mejor liarse la manta a la cabeza y echarse a temblar. Lo de ayer fue digno de final de Roland Garros, y Diego Milito parecía el mismisimo Agassi. Los ilustres de los papeles ya daban por seguro que el Real Madrid estaría pelenado por el título de Liga, e incluso que tenía el pasaporte seguro para la final de la Copa (la Champions es otra historia). Pero llegó Víctor con sus muñecos bien colocados, se hizo un set casi en blanco, y bajó la nave galáctica de nuevo a la tierra.
López Caro es un buen capitán, sabe que botón tocar para que la nave despegue y vuele sin peligro. El problema es que los pasajeros quieren ir todos en primera clase, y claro....no hay espacio suficiente. La nave está desequilibrada...pero no técnicamente, como pasaba antaño. La clave está en el hambre de cada uno. No todos son Casillas, ni mucho menos Rául.
Ayer el Zaragoza dejó en evidencia a toda la prensa madrileña, que se las veía felices en Cibeles. Hoy apelan a Juanito y al espíritu de las grandes remontadas. Ese espíritu no saldrá, sencillamente porque no existe.

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